Las campanas suenan y los dioses bajan
De los cielos se ve una luz discreta
Ilumina mis ojos y los deja ciegos
Pero parecen ver desde dentro al mar de cosas
De las catedrales de la cuidad descienden los espíritus
Con las estatuas de mármol
Las gárgolas de piedra reviven y vuelan
El espíritu santo vuela por nosotros
Y se escuchan los cantos gloriosos
Ese algo nos invade
Y nos mantiene en estado inerte
Como pausados en vida
Esperando al salvador
Que nacerá de entre nosotros
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