Yo quisiera morir como los arboles, siempre de pie
Quisiera enterrarme un día de otoño
Al pie del nido de una golondrina
Alrededor de rosales y ufanas esculturas
Donde todas las mañanas el sol toque mi lapida,
Y despierte a las aves
Quisiera morirme en medio del mar, en un islote pequeño a la deriva
Enterrarme a orillas de los ríos profundos de la vida
Donde no haya maldad ni dolor
Donde el ambiente se encuentre una neblina tenue
Que se convierta en rocío al calentar el sol
Quisiera morir un día de otoño en mi (todavía no lo sé)
Al lado de los grandes
Donde el pasto verde brote de entre mis huesos
Y mi carne se convierta en tierra bendita
Donde crezcan los arboles y revoloteen las ardillas con las nueces entre sus fauces
O tal vez donde los cervatillos den un paseo
O den sus primeros saltos las gacelas
Quisiera morir una tarde de junio en mi patria
Donde los rosales emanen ese perfume al amanecer y al anochecer
Pero siempre mirando el cielo
Sebastian Iglesias

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