enero 22, 2011

Descienda sobre ustedes




Las campanas suenan y los dioses bajan
De los cielos se ve una luz discreta
Ilumina mis ojos y los deja ciegos
Pero parecen ver desde dentro al mar de cosas
De las catedrales de la cuidad descienden los espíritus
Con las estatuas de mármol
Las gárgolas de piedra reviven y vuelan
El espíritu santo vuela por nosotros
Y se escuchan los cantos gloriosos
Ese algo nos invade
Y nos mantiene en estado inerte
Como pausados en vida
Esperando al salvador
Que nacerá de entre nosotros



Sebastian Iglesias

enero 02, 2011

Río




Río fértil que corres por mis venas
Fluyes como el aire por mis pulmones
Con tus cristalinas aguas me deslumbras
Bañando con tus aguas este rostro bendito

Río que relajas al más fiero
En las noches me hablas;
Me cuentas tus historias
Esas de beldad y torpeza

Me dicen que algunos te maldicen
Te tratan mal, te odian
Pero también me dices algo más
Los animales te agradecen

Fluyes por las fronteras de mis ojos
Y me boca te invita a entrar
Pero sigues tu camino y la rechazas

Luego viene un rey rojo
Y te lleva en sus brazos hacia el horizonte
En forma inerte y te despides

skis (5 of 19)

Sebastian Iglesias

enero 01, 2011

¿Por qué destruimos?

                          
Desde los tiempos muy antiguos el hombre ha buscado Formas de satisfacer ese morbo animal e instintivo con el fuimos evolucionando hasta convertirnos en la especie dominante que hoy somos.Destruimos porque es nuestra naturaleza, a fin de cuentas somos unos animales pero racionales, en cierto modo somos instintivos, destruimos por el placer que nos causa, porque somos sadomasoquistas, destruimos porque es más fácil destruir que construir, es una forma de vida animal instintiva, comparémoslo con el metabolismo biológico, se deben romper moléculas para obtener energía y así construir otras que nos van a servir, pero este es un caso sui generis de propio de la vida.Si vamos un poco más profundo dentro de nuestro subconsciente está ese instintivo animal de ataque y destrucción que se activa así por así, sin necesidad quizá de avisar y sin razón alguna, a fin de cuentas somos unos animales racionales y para destruir no necesitamos energía pero para construir sí necesitamos de energía. Todo concurre en un solo hecho capaz de desencadenar los más horrendos sucesos que algún día se describirán.


Sebastian Iglesias

diciembre 31, 2010

Quisiera morir en algún lugar

                                            

Yo quisiera morir como los árboles, siempre de pie
Quisiera enterrarme un día de otoño
Al pie del nido de una golondrina
Alrededor de rosales y ufanas esculturas
Donde todas las mañanas el sol toque mi lápida,
Y despierte entre las aves
Quisiera morirme en medio del mar, en un islote pequeño a la deriva
Enterrarme a orillas de los ríos profundos de la vida
Donde no haya maldad ni dolor
Donde el ambiente se encuentre una neblina tenue
Que se convierta en rocío al calentar el sol
Quisiera morir un día de otoño en mi (todavía no lo sé)
Al lado de los grandes
Donde el pasto verde brote de entre mis huesos
Y mi carne se convierta en tierra bendita
Donde crezcan los árboles y revoloteen las ardillas con las nueces entre sus fauces
O tal vez donde los cervatillos den un paseo
O den sus primeros saltos las gacelas
Quisiera morir una tarde de junio en mi patria
Donde los rosales emanen ese perfume al amanecer y al anochecer
Pero siempre mirando el cielo ...



Sebastian Iglesias

diciembre 24, 2010

Relato: Sueño de noche



La lámpara de mi habitación se apagó, yo estaba durmiendo al pie de la ventana, en plena luna nueva la luminosidad se vertía por las ventana y se podía ver una sombra de un árbol y del búho que estaba ululando en una de sus ramas, me levanté y cerré la ventana que había estado abierta y dejó entrar una ráfaga de aire que apagó mi vela, miré mi reloj y era medianoche, de pronto escuché unas pisadas en la parte frontal de mi casa y unos murmullos, me asome por la ventana y vi dos hombres charlando con unas palas entre sus manos, eran unos adultos fornidos y uno de ellos fumaba de su pipa, estaban sucios como si recién hubieran acabado de realizar alguna excavación y conversaban fuera de mi casa sin menor reparo de que mi padre saliera y los ahuyentara con su rifle, mas bien baje a la planta baja y pase por la habitación de mis padres y estaban totalmente dormidos al igual que mi mascota buck que no se dio cuenta que yo estaba divagando por la casa, seguí bajando y mire por la rendija de la puerta y resulta que los dos hombres ya no estaban, corrí hacia la puerta trasera y la abrí sin menor reparo, pero todo parecía estar tan calmado, a lo lejos podía divisar una fogata ardiendo, recién hecha debajo de un roble antiguo, me acerque y estaba caminando descalzo y podía sentir cierta humedad que me entraba por los pies, corrí y corrí, hasta que llegue a la fogata, habían desperdigado varios instrumentos pequeños que yo no sabia que eran, decidí recogerlos y llevarlos a casa, esa noche no pude dormir hasta que amaneció, todos se levantaron como de costumbre y todos actuaban como si no hubiese pasado nada, yo estaba con las ganas de contar todo lo sucedido en la noche anterior, pero a nadie parecía importarle lo que les contaba, mis padres parecían hechizados, todos andaban como zombies sin tener idea de su realidad, yo estaba desconcertado y de pronto escuche unos gritos provenientes del bosque, azuce a mis padres a que fueran pero ellos me respondían cosas sin sentido como no estuvieran en la realidad, entonces pensé que yo estaba alucinando, pero decidí llegar al final de este misterio. Salí de la casa con mi perro buck y nos adentramos en el bosque, busque algunas pistas pero no llegue a nada, estábamos de regreso yo y buck saliendo del bosque y comenzó a anochecer, todo parecía tan calmado cuando me desmaye derrepente y fue cuando todo comenzó…



El cielo se iluminó de color verde, cuando comenzaron a llover misteriosos entes blancos difuminándose por todos lados, de pronto me eleve entre ellos y volé por el bosque, cuando derrepente comencé a caer y fue cuando desperté en el roble al pie de la fogata que había descubierto y regrese despavorido a casa y desperté a mis padres y les conté todo, y vi la hora y solo había pasado media hora, mis padres me explicaron que al parecer todo había sido un sueño y que la fogata la había hecho un criado para hacer unos trabajos, pero no pude explicarme a los dos hombres conversando fuera de casa…